El aburrimiento

Qué tediosa sensación. Recuerdo que me tocó muchas veces acompañar a mis padres a hacer algún trámite y parecía que el tiempo se hacía eterno. El agobio aparecía hasta estrujar lágrimas de mis ojos, pero de pronto algo lleaba a rescatarme: un triptico del banco, una botella en el suelo o simpelemente mi propia imaginación. Esa es la gracia del aburrimiento. Debe ser de los primeros problemas con los que nos toca lidiar en nuestra infancia y por tanto, debe ser de las primeras cosas a las que les tratamos de buscar solución por nuestra cuenta.

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